Futuros maestros conocen proyectos pedagógicos novedosos que
llevan a cabo varios centros de la región
El
Baudilio Arce, de Oviedo, y los gijoneses Jovellanos, Río Piles y Jacinto
Benavente participaron en las jornadas de la Universidad
OLGA
ESTEBAN
OVIEDO
26 enero 2016
03:13
Contribuir a través del trabajo
que se realiza en el aula a construir la sociedad que se desea. Esther Bello,
profesora del colegio público Baudilio Arce, de Oviedo, persigue ese objetivo.
Está convencida de que hay que buscar alternativas, nuevos proyectos
educativos, porque «el modelo que impera es nefasto». En esa búsqueda, ella
optó por la ópera. Tras un curso de verano en el Teatro Real decidió sumarse al
proyecto LOVA, La Ópera, un Vehículo de Aprendizaje, una iniciativa educativa
centrada en el «desarrollo emocional, social y cognitivo» que pasa por
convertir una clase, durante todo un curso, en una compañía de ópera. Y en ello
está desde 2009. Cada curso un espectáculo nuevo. Nuevo tema, nueva música,
nuevos personajes, nueva escenografía. Y detrás, siempre, «una tesis, una
reflexión más profunda».
Esther Bello es una de las
maestras que ha sido invitada por la Facultad de Formación del Profesorado para
contar su experiencia a los futuros maestros. Durante dos días, asistirán a las
jornadas de este Practicum para escuchar la experiencia ya citada, pero también
la «pasión y entusiasmo» que Roberto Díaz le pone a sus clases de Educación
Física en el colegio gijonés de Jovellanos; para aprender del trabajo por
proyectos del Jacinto Benavente, también de Gijón; para seguir 'La ruta de las
esculturas' del mismo Baudilio Arce; para escuchar 'El arte de enseñar en la
diversidad', con Lucía Gayol Rodríguez; para comprobar el trabajo que le valió
al Evaristo Valle el primer premio del concurso 'Gijón, capital del reciclaje';
para hablar de todas las posibilidades de enseñar y aprender con Daniel García
Ron, del Clara Campoamor, de Langreo.
«El curriculum es el que es, pero también es flexible. Tenemos
que interpretarlo y adaptarlo», dice
Roberto Díaz. Aunque eso sea «cada vez más difícil» e implicarse en proyectos
como el LOVA suponga una gran carga de trabajo, como explica Esther Bello. Pero
los resultados, cuentan todos, son sorprendentes. Es posible que niños de
tercero de Primaria se impliquen en una ópera. Y que, a partir de ahí, aprendan
a «trabajar en equipo, a dialogar, a tomar decisiones, a pensar, a reflexionar,
a crear». A aprender, al fin, todo lo que nos hace personas», insiste Bello.
Consigue todo eso eligiendo siempre un tema que interese y preocupe a los
propios niños. La valentía, por ejemplo. Este año han escogido la
competitividad, con esta reflexión detrás: «Déjame ser todo lo bueno que pueda,
sin compararme con nadie».
El proyecto LOVA implica «un
trabajo intenso», que culmina con la representación de la ópera a final de
curso. «Pero esa no es la parte principal, es una más». Una representación para
la que el equipo de relaciones públicas se encarga de hacer las invitación, la
cartelería, los folletos... Implicación hasta el último detalle. Porque lo que
Esther Bello persigue es un «aprendizaje orientado a la transformación, al
cambio».
Buscando también lo diferente
está el profesor de Educación Física del Gaspar Melchor de Jovellanos de Gijón,
Roberto Díaz. Su charla ante los futuros maestros se tituló 'Pasión y
entusiasmo: clave en el aprendizaje de nuestros alumnos', título con el que
trataba de resumir su proyecto, el proyecto de su asignatura. Aunque la LOMCE
limite la Educación Física a solo dos horas a la semana, Díaz procura poner en
marcha proyectos cooperativos que impliquen a los alumnos mucho más allá de
esas dos horas.
¿Cómo se transmite a los alumnos
esa pasión? «Si te ven a ti disfrutar de la clase, si llegas con una sonrisa en
la boca. Que vean que eres un profesor motivado». Este maestro que salió hace
20 años de las aulas a las que ayer volvía, admite que la Universidad tiene que
«ponerse las pilas» para adaptarse a las nuevas necesidades. Una realidad que
debe «huir de las clases magistrales, del profesor como protagonista, trabajar
el lado emocional de los alumnos...». Él lo pone en práctica con los retos
cooperativos que los propios niños y niñas deben diseñar, corriendo juntos la
San Silvestre, caminando la senda costera, surfeando en San Lorenzo...
Su 'Cuaderno del alumno' es toda
una declaración de intenciones. Un cuaderno que sale del aula para llegar a los
hábitos deportivos y alimenticios del niño y para implicarlo en su propia
autoevaluación.
Un proyecto precioso a la par que ambicioso (me refiero al LOVA). Me parece fascinante, aunque requiere también de una grandísima colaboración e implicación por parte de toda la comunidad educativa, familias incluidas. Me gustaría verlo en marcha (y si fuera en primera persona ya...)
ResponderEliminarMe llama mucho la tención este articulo, como a cualquiera que este estudiando para ser profesor, ya nos gustaría parecernos a estos profesores, a tener un método de enseñanza diferente y tan eficaz, a diferencia de los demás tan simétricos y cuadriculados de acuerdo a unas pautas de enseñanza que no siempre resultan motivadoras para los niños . Es admirable esta profesora, como opta por un método nuevo tan peculiar como es la ópera que en cuanto a mi respecta es algo que se esta perdiendo y con ello quiero decir que hay niños totalmente desinteresados acerca de esta y que a penas han ido dos veces en su vida.
ResponderEliminar"Pasión y entusiasmo" una de las frases que le gustan a uno escuchar por que no es lo mismo hacer las cosas y el trabajo con gusto que porque es lo que toca y hay que aprobar como lo tenemos entendido.
Considero que es de admirar tener profesores así.
ResponderEliminarCon proyectos como los citados, las y los profesores han tenido que invertir muchísimas horas mas de las habituales, y es de agradecer ya que gracias a ellos, sus alumnos aprenderán de una manera lúdica e irán a clase mas motivados. Me encanta que no todo sean fichas y libros.