El
Ayuntamiento de Gijón tomará medidas contra el colapso de tráfico a las puertas
de los colegios
A
El objetivo, que se incluye en el proyecto de Caminos
Escolares Seguros, es que los niños puedan ir solos caminando a clase
OLGA
ESTEBAN
GIJÓN
28 enero 2016
El objetivo es ser una «ciudad
salón», donde el peatón sea el verdadero protagonista. Eso incluye a los niños.
Hace ya algunos años Gijón puso en marcha el proyecto de Caminos Escolares
Seguros, que tenía el objetivo de diseñar itinerarios que garantizasen la
seguridad de los más pequeños en su trayecto hasta el colegio. Que pudieran, al
fin, ir solos a clase cada día. Pero tan solo unos pocos colegios se han sumado
a la iniciativa, pese a los esfuerzos de la Policía Local encargados de este
proyecto. Ahora, el Ayuntamiento ha decidido relanzar el programa.
Aunque sin objetivos específicos en cuanto al número de colegios, sí tienen claro que harán «todos los esfuerzos» necesarios para implicar a toda la ciudadanía. Lo explica el concejal de Seguridad Ciudadana y Movilidad, Esteban Aparicio, que ha fijado su mirada en Pontevedra, referente europeo en estas cuestiones. Allí lo han conseguido. Cientos de escolares hacen los trayectos junto a sus compañeros de clase, dentro de la red de itinerarios de los 'Camiños escolares'.
Aunque sin objetivos específicos en cuanto al número de colegios, sí tienen claro que harán «todos los esfuerzos» necesarios para implicar a toda la ciudadanía. Lo explica el concejal de Seguridad Ciudadana y Movilidad, Esteban Aparicio, que ha fijado su mirada en Pontevedra, referente europeo en estas cuestiones. Allí lo han conseguido. Cientos de escolares hacen los trayectos junto a sus compañeros de clase, dentro de la red de itinerarios de los 'Camiños escolares'.
Pero lograr que los niños de
Gijón puedan acudir a clase, caminando y solos, implica toda una serie de
decisiones y actuaciones previas. «Hacer una ciudad más segura para todos está
muy relacionado con el urbanismo y la movilidad», explica el edil. Y con la
implicación de las familias que son las que, al fin, deben permitir que los
pequeños caminen sin vigilancia y que ahora se muestran «reacias». Para ello,
deberían renunciar a acudir en su vehículo privado. «No puede haber tantísimos
coches aparcados en las puertas de los colegios», resume Aparicio, poniendo el
acento en un problema que se repite dos veces al día, ante la mayoría de los
centros escolares de la ciudad: decenas de coches mal estacionados, en doble
fila, inutilizando en muchas ocasiones uno de los carriles de circulación,
dejando o recogiendo a los escolares. «Si hay 300 vehículos en la puerta, es
imposible que no haya colapso. No hay espacio físico suficiente para eso».
Insiste el concejal de Tráfico: «Padres y profesores tienen que concienciarse».
La formación e información será,
por lo tanto, una de las patas de la iniciativa. Pero admite Esteban Aparicio
que habrá que tomar más medidas. Como la puesta en marcha de más aparcamientos
disuasorios, que deberían estar incluidos en el nuevo Plan de Movilidad. No
oculta el concejal que a veces «hay que utilizar la técnica del palo y la
zanahoria», es decir, que hay que recurrir a «la sanción, aunque haya sectores
que no quieran, o tengan miedo, a mencionar estas cosas». También en
Pontevedra, asegura el concejal, se recurrió a esta medida.
Esteban Aparicio lleva unos meses
trabajando en el tema. Explica que se ha reunido personalmente con
representantes de los padres de algunos centros. «Y piden aparcamientos. No
podemos decir que estamos todos concienciados con la mejora de la movilidad y
después pretender ir todos con nuestro coche hasta la puerta del colegio». La
idea está clara.
La experiencia de Pontevedra fue
presentada en la última Semana de la Movilidad de Gijón. El jefe de la Policía
Local de allí, Daniel Macenlle Díaz, habló de muchas cuestiones relacionadas
con la movilidad urbana que ellos están poniendo en práctica, como la reducción
de espacios para vehículos, todas las medidas adoptadas para calmar el tráfico,
los caminos escolares y las ventajas de que los niños vayan caminando solos al
colegio, como medio para favorecer su autonomía y desarrollo personal.
El proyecto de Pontevedra pasó y
pasa por contar con voluntarios: padres, madres, abuelos, personal relacionado
con el centro, que cada día, a la hora de la entrada y salida del colegio,
vigilan los itinerarios fijados. En Galicia no en todos los casos se ha logrado
formar un equipo de voluntarios estable, con lo que se optó por la contratación
de personal. En ese sentido, Esteban Aparicio asegura que no habría «ningún
problema» y apunta a la posibilidad de contar con la Agrupación de Voluntarios
de Protección Civil para este fin.
En el caso de contar con
voluntarios, estos recibirían formación específica de la Policía Local. La
concejala de Educación, Montserrat López, se refirió ayer también a este
proyecto y habló de la posibilidad de establecer algo así como «paradas de
niños», donde los voluntarios (identificados siempre con chalecos) podrían
recoger a los niños de la ruta. En Pontevedra incluso se implicó a
comerciantes, que cuentan con una pegatina identificativa donde los pequeños
pueden acudir en caso de problemas.
El Ayuntamiento confía en acabar
implicando a todos los colegios públicos de la ciudad y también a algunos
concertados, aunque por el momento no se marcan plazos. «No es una utopía. En
otras ciudades está funcionando. La idea final es que todos los ciudadanos
seamos voluntarios, que todos podamos vigilar que los niños lleguen seguros al
colegio».
Me parece una buena iniciativa que por un lado dará a los pequeños/as mas autonomía y confianza en si mismos, y por otro lado ayudará al medio ambiente al no utilizar tantos coches.
ResponderEliminarEspero que mas colegios se unan a ésta iniciativa tan buena y todos colaboren para hacer mas fácil su finalidad.
Es una idea genial. Sobre todo en la línea de implicarnos a todos como sociedad porque, lo que subyace tras la reticencia de los padres, es el temor ante los posibles riesgos a que puedan quedar expuestos sus hijos camino del colegio sin su protección. Si se logra un buen colectivo de voluntarios, la participación de comerciantes comprometidos con la iniciativa e incluso de miembros del cuerpo de protección civil (que puede ofrecer una mayor sensación de seguridad), yo creo que muchas más familias confiarían en la medida y se animarían a participar de ella. A los niños seguro que les encanta esa parcela de autonomía y la ciudad agradecería la merma de coches en todos los sentidos -tanto en movilidad como en calidad del ambiente-.
ResponderEliminarA veces conviene que nos demos cuenta de que debemos reeducarnos todos en ciertos sentidos; incluso en el caso de querer acompañar a nuestros hijos hasta el Colegio, ¿no podríamos levantarnos 15 minutos antes y acompañarlos charlando mientras damos ese paseo con ellos? Vamos tan aprisa a todas partes... que no disfrutamos el "camino".